Si de una cosa me va dando lecciones la vida es que hay que
disfrutar, porque tenemos fecha de caducidad, como los yogures. Y en eso estoy,
disfrutando. Pienso pegar hasta el último lametón a la tapa, os lo prometo.
A veces no resulta fácil, cuando el TNF aparece en la
persona que quieres, aparte de asustar mucho, de buscar porqués, y de pensar
que tiene solución fácil, que va a venir la pastillita de turno a solucionar el
problema, cambia la concepción de vida que tienes: Te retrae más en las
salidas, buscando comodidad y permanecer en un entorno tranquilo.
Con el paso del tiempo, gracias a grandes profesionales de
la medicina, vas entrando en otra dimensión en cuanto a la comprensión del
problema y aprendes las cosas que están en tu mano para que la vida sea más
liviana. Por cierto, mi especial agradecimiento a la Dr. Isabel Parees del
Hospital Ramón y Cajal. Ha sido todo un acierto dejar de una vez el Hospital
Infanta Elena y sus “profesionales” en el campo de la neurología, embusteros, agresivos
y poco empáticos con el paciente y encontrar un equipo de profesionales que
conoce la enfermedad y trabaja para convivir con ella de la manera mejor
posible.
La vida te da sorpresas, te cambia el guion, algunas veces
para bien. Teníamos un viaje programado a un concierto al ICÓNICA de Sevilla,
pero al final lo anularon, así que reciclamos y nos hemos ido a Roma. Para
Paloma era algo nuevo y para mí, casi, desde el año 1985 ya ha llovido.
Programar un viaje cultural a veces se torna complicado,
pero con el tiempo aprendes a buscar formas de hacerlo todo más llevadero.
Eliges un hotel con fácil combinación de transporte público, programas las
actividades con espacio para descansar entre medias, pateas menos y descansas
tomando un café o un helado, en algún rincón evocador.
Y así ha sido. Hemos disfrutado muchísimo de Roma, hemos visto muchas cosas, nos hemos dado un baño de arte y de cultura, nos hemos mezclado y conocido diferentes puntos de vista y maneras de afrontar la vida. Y lo más importante, nos hemos reído y olvidado un poco de la rutina habitual.
Hemos visto muchas cosas, no sabría con qué quedarme. El
Renacimiento y el Barroco que descubres en cada rincón, pintores como Caravaggio,
escultores y arquitectos como Bernini y Borromini, Miguel Ángel o el espíritu
de Leonardo, que me sorprendió que solo hubiera una obra suya en Roma, y además
inacabada (en el Museo Vaticano).
La Capilla Sixtina, el Moisés, el Panteón, el Coliseo, el Palatino y el Foro, un auténtico empacho de historia. Pero también, ese momento de mascar el silencio sobrecogedor en las galerías de las Catacumbas de Santa Domitila, donde se calcula que hubo 150.000 personas enterradas en 17 kilómetros de galerías escavadas con la iluminación de humildes lamparillas de aceite. O la majestuosidad de San Pablo Extramuros, era más impresionante a lo que yo recordaba.
A todo esto, hay que sumar la gastronomía. Durante el día sobrevivimos a base de Focaccia, Pizza y Suppli. Por la noche la cena ya era otra cosas, a reseñar los Tallarines con Bogavante regados con un Lambrusco tinto de la casa y el Tiramisú acompañado de Limoncello, que cenamos en el Restaurante Capri, espectacular es poco.
Pues poco más, no sé si recordáis a Pau Donés: VIVIR ES URGENTE. Todos deberíamos parar para apreciar el presente, soltar el estrés, aprender del pasado, disfrutar del tiempo con los tuyos y hacer las cosas que de verdad te llenan. Lo demás es accesorio
Posdata: Muy agradecido a Belén y Ferpi, que se ha quedado con las peques, parte muy importante de la familia, que las han cuidado muy bien. Ya veremos cuando nos vayamos a Egipto como os engañamos, jajajajajaj


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